24 sept 2010

MONASTERIO DE LA ENCARNACIÓN

Fachada principal
   El Monasterio de la Encarnación forma parte del Patrimonio Nacional. Debido a los frescos y tallas que alberga es, junto con las Descalzas Reales, uno de los templos más importantes de Madrid.


  Esta institución fue fundada como convento para las monjas agustinas por la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III, a comienzos del siglo XVII, por lo que también era conocido entre la gente como las Margaritas. Sin embargo, la reina murió en octubre de 1611, sin poder ver la obra terminada. Al parecer, el motivo de la construcción fue conmemorar la expulsión de los moriscos que aún quedaban en Madrid, ordenanza hecha por Felipe III.

   El edificio se erigió en el lugar que ocupaban las casas de los marqueses de Pozas, debido a su cercanía al Real Alcázar, construyéndose un pasadizo subterráneo entre ambos lugares que permitía a los reyes acceder a la iglesia directamente.

Interior de la iglesia
  El monasterio es obra de fray Alberto de la Madre de Dios, quien lo construyó entre 1611 y 1616 siguiendo un estilo herreriano de gran austeridad. Posteriormente, en el siglo XVIII, el interior de la iglesia fue reformado por Ventura Rodríguez. El 2 de julio de 1616, día de la Visitación, fue inaugurado el monasterio y su iglesia; aunque no se abrió al público hasta 1965. Asimismo, en los años setenta se instaló en la plaza exterior de la iglesia una estatua de Lope de Vega obra de Mateo Inurria.

 

 
Escultura de Lope de Vega

     Además de la importancia artística, el Monasterio de la encarnación destaca por sus relicarios de los que se dice que contienen la sangre de San Genaro y de San Pantaleón. Está última (según cuenta la tradición) se licua todos los años el día del santo (27 de julio).


   Existen muchas anécdotas sobre el monasterio, pues era un lugar de referencia para la nobleza de la época y de siglos posteriores. Así por ejemplo, se sabe que Godoy, primer Ministro de Carlos IV, acudía todos los días a la misa de la iglesia del monasterio dando un paseo desde su residencia, el palacio de Floridablanca (actual Ministerio de Marina). Por otra parte, cuando José Bonaparte residió en Madrid en calidad de rey apareció un día en la verja del monasterio un gato ahorcado con un escrito: Si no lías pronto el hato, / te verás como este gato.

  Asimismo, el Monasterio de la Encarnación fue también muy conocido por su mentidero. Los principales mentideros de Madrid eran el del Príncipe, que estaba en el Barrio de las Letras. Ahí se contaban los cotilleos del Teatro del Príncipe y del Teatro de la Cruz, que rivalizaba, los actores, los duelos entre Quevedo y Góngora... Las gradas de San Felipe Neri, cerca de Sol, donde llegaban sobre todo noticias de fuera de Madrid (creo que iban los soldados que traían noticias de fuera, pero no lo recuerdo bien esto) y este, de la Encarnación, que destacaba por los cotilleos sobre el Palacio Real, la familia Real y sus fiestas y banquetes.




No hay comentarios:

Publicar un comentario